Para empezar esta sección nos parece muy idonea esta carta de un escritor uruguayo, descubierta a traves de un blog sobre "esto de correr"
Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol. Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche. Están locos. En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... sólo para disfrutar del descanso. En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara. Yo los he visto. Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren. Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines. Yo los he visto. No están bien de la cabeza. Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo. Están tratando de ganarle a alguien. Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse... y siguen. Se inscriben en todas las carreras... pero no ganan ninguna. Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones. El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia. Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años. Son hombres y mujeres. No están bien. Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás. Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño. Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles. Son sus referencias de carrera: "Cinco que corren parecido a mí". Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa. Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje. Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece. Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan. Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero. No las preparan... pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta. No las preparan...son parte de ellos. El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise. Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido. ¡Qué ganaron una vez más! No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas... pero insisten con que volvieron a ganar. Son raros. Se inventan una meta en cada carrera. Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien. Los he visto pasar. Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado... pero siguen. A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí. ¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda? Están locos. Yo los conozco bien. Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo. Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta. Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice "Llegué -Tarea Cumplida". Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes. Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos. Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos. Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo. Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto. Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10. Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior. Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar. Están mal. -Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde. -Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito. Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan. Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día. Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más. Dicen que la gente no se banca tanto silencio. Dicen que ellos lo disfrutan. Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos. Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado. Están mal de la cabeza. Yo los he visto. Algunos solo caminan... pero un día... cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito. En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos. Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran. Pican, frenan y vuelven a picar. Me parece que quieren ganarle a la muerte. Ellos dicen que quieren ganarle a la vida. Están completamente locos.
CRÓNICA DEL MARATON DE BARCELONA por Fernando Moreno
En estos últimos tiempos la tensión política se centra en cierta parte del Norteste del suelo Patrio. Cataluña es el centro de dicha polémica, y el famoso “Estatut” el motivo de dicha tensión. Sin embargo política y deporte no deberían nunca verse unidos en tensiones de esta índole. Este año decidimos correr el Maratón de Barcelona sin importarnos quién o qué, está interesado en llevar esto a una pelea constante.
Tras tener que desestimar nuestra primera opción (Rótterdam), decidimos que Barcelona por fechas y recorrido era la que más se podía asemejar a lo que buscábamos. Nuestra intención era hacer una gran marca. Para ello planificamos la temporada en función de esta carrera. Como siempre, cualquier planificación que puedas hacer de cara a un maratón es una mera quimera, porque nunca sabes lo que te vas a encontrar. Y esto es lo que te engancha y hace grande al maratón. Estaba prueba es sin lugar a dudas la más completa; engloba preparación, estrategia, momento físico bueno y sobre todo buena suerte y tener el día. Si alguna de dichas variables no es la idónea, hay que intentar salvar el problema potenciando el resto. Por eso es “supervivencia”, por eso a mi me tiene tan enganchado.
Barcelona volvía a tener su Maratón tras un año en “barbecho”. Se potenció la publicidad y se vendió el Maratón como muy rápido y llano. El sábado por la mañana recogíamos nuestros dorsales cuando aún no había mucha gente en la Feria del Corredor. La Feria estaba bien montada, no era nada especial, estaban los de siempre: patrocinadores y algunas tiendas especializadas. Recogimos nuestros dorsales, comprobamos nuestros chips, dimos una vuelta y a visitar la ciudad.
Al salir del Pabellón anexo a la Plaza España de Barcelona llamaba poderosamente la atención el enorme sol que lucía en el firmamento. La manga corta de los visitantes y transeúntes confirmaba lo que pensábamos: hacía mucho calor. La estrategia se empezaba a fraguar desde ese mismo momento: beber agua e hidratarse todo lo que pudiésemos. La humedad también era un factor importante, por lo que una buena dosis de isotónicos tampoco venía nada mal.
Controlamos por la noche el cambio de hora y nos fuimos a la cama, pidiendo tres cosas: no dormirnos, tener un buen día y que no hiciese tanto calor.
Al levantarnos realizamos nuestra rutinas de siempre: desayuno, ducha y visitas al WC. Esto es parte del ritual que nunca falla en cualquiera corredor de fondo. El orden puede variar pero las tres pautas se siguen a “rajatabla” .
Ya estábamos dispuestos en la Plaza de España bien colocados en la salida y con una sensación de calor importante. Yo hablaba con Javi, y le decía que hoy sí, hoy era nuestro día pero que con cabeza. Él me repetía , “salimos tranquilos, salimos tranquilos”. Dieron el pistoletazo de salida, y la gente va como loca. Faltan todavía 42 Km y la gente parece que quiere ganar al mismísimo Bikila. Nosotros tranquilos a nuestro ritmo y sin importarnos que la gente haga auténticas “tumbadas de moto GP” para adelantarnos. La primera parte del Maratón es subida, no es muy fuerte pero al fin y al cabo se nota. Llegamos al Camp Nou y aquí nos encontramos con un repecho ya importante, una vez pasado el Coliseum blaugrana y por respeto hacia el vigente Campeón de Liga, paramos a mear en sus aledaños (pero no dentro). Ya hemos pasado el km 5 y tenemos las camisetas empapadas. La humedad es evidente en el sudor de los corredores y todos beben agua en abundancia en el primer avituallamiento. Los kilómetros van pasando ya nos encontramos en el 10 y la mayor parte de este recorrido ha sido cuesta abajo. Hemos vuelto a pasar cerca de la salida y los jueces desvían a las atletas que únicamente disputaban la prueba de 10Km. Nosotros seguimos a lo nuestro, hablamos poco, y sabemos que hoy no va a ser un día “perfecto” para correr. Los kilómetros del 10 al 15 son en su mayor parte cuesta arriba. Hay que tener cuidado, queda mucho, hace mucho calor y estoy no acaba nada más que comenzar. Decidimos regular nuestro ritmo. Pasamos el 15 y sigo bebiendo una barbaridad. La botella de 20cl la termino siempre y a esto le sumo la botella de isotónico (Power-age) que ofrecen. Se que no tengo tanta sed, pero he escuchado tantas veces eso de “cuando tengas sed, comienza a preocuparte” que ya estás deshidratado. Antes en el kilómetro 9 hemos recibido los aplausos y ánimos de Mamen y Pili, desbordan tanta ilusión que hacen que merezca sufrir un poquito por ver sus caras.
Divisamos el km 18 y frente a nosotros bajando está la Sagrada Familia en obras. Pasamos el puente de Calatrava (otro repechito majo) y me acuerdo de Sevilla y de New York.
Llegamos al 20 y pasamos el 21, yo comienzo a tener problemas estomacales. Yo creo que tanto líquido no es asimilado tan rápidamente por mi estómago el cual se rebela y me avisa.
La media la hemos hecho en 1:27:30, ni mucho menos era el tiempo soñado ni esperado, pero ya desde hace tiempo sabíamos que hoy no era el día. Javi me dice que a mantener y yo para motivarnos le contesto que “vamos a doblar”. En el kilómetro 22 tenemos un repecho que es la antesala de los mejores kilómetro del recorrido. Es un tramo llano como la palma de una mano. Ninguno de los dos íbamos cómodos y decidimos engancharnos a un grupo que parece que va bien. El grupo de va deshaciendo poco a poco en unidades y quedamos 4 personas. Dos de un mismo club, Javi y yo. Pasamos el kilómetro 24 y de nuevo Mamen animándonos. Lo que hace esta chica no tiene precio, pienso para mí.
Seguimos y llegamos al kilómeto 27 y noto que Javi no sigue mi ritmo se queda un par de metros. Más adelante está la cuesta del Forum, es una subida brutal, que parte en dos el ritmo. Es una zona en la que no existe animación y en la que los corredores verdaderamente sufren. Animo a Javi, y él sube bien, me da muestras de que solo ha sido un momento malo. Bajamos hacia la zona del mar, y nos encontramos con otro problema: el viento: de cara, con calor y humedad. “Solo falta que nos quiten las zapatillas y vayamos descalzos”, pienso para mí. Uno de los integrantes del grupo se va hacia delante. Yo intento seguirlo y Javi se queda, le animo a que siga y me dice que no, que tire hacia delante que regulando llega bien. Sopeso lo que me dice y decido irme hacia delante. Cojo al corredor que se había escapado y empiezo a marcarme un ritmo exigente. Ya no miro el reloj, solo quiero correr deprisa. Hago dos kilómetros bastante bien pero llegando al km 34 me doy cuenta que tengo que regular, que a ese ritmo puede que lo pase francamente mal. Paso el km 35, allí está Pablo Vega animando a los corredores, me reconoce y me dice que voy muy bien que ese ritmo es muy bueno. Sigo y sigo. Bajo por las Ramblas y me veo bien, la rodilla la tengo cargada pero no me ha molestado nada . Empiezo a hacer cuentas sin mirar al reloj y veo que puedo hacer marca. Llego al km 38 y vuelvo a encontrarme con Mamen y Pili, no les quiero decir que Javi está detrás. Yo a Javi le había dejado bien, y no quería que pensasen que pudiera estar pasándolo mal. Asi que decido no decir nada. A partir del Km 38 el terreno empieza a empinarse. Las piernas lo notan pero no dejo de adelantar gente y creo que me veo todavía con fuerzas. De todas formas sigo sin mirar el reloj pero sé que puedo hacer marca. Ya tengo el 40 a la vista y aquí si que decido mirar el reloj: 2:45:48. Me quedan 2Km y 195m de subida en una larga avenida. Sigo adelantando gente, y paso el km 41, y entonces me digo aquí hay que darlo todo, aquí no hemos venido a quedarnos con las ganas estando tan cerca … Aprieto el ritmo y veo que ya llego a la Plaza de España, Mamen vuelve a gritarme, tengo delante a dos corredores, a uno le paso fácil. Paso el Km 42 y veo que el reloj se acaba de poner de 2h:54:00. Pienso que esto ya no se me escapa y adelanto al otro corredor. Me quedan 100m para entrar y no tengo a nadie por delante. Extiendo los dos brazos, grito al cielo y disfruto esos 100m sólo, sin nadie. Paro el reloj y tengo 2h:54:29 ¡¡¡ He batido mi marca ¡!!
Me ponen la medalla y bebo agua e isotónico. Estos catalanes son así, una botella y un isotónico por persona, y nada más. Ni fruta, ni manta, ni toalla, ni nada … 40 euros para hacer un “gran maratón”. Me salgo fuera del recinto y veo entrar a Javi,le grito en su entrada, su tiempo es de 3:02:27 ¡¡ Es un tiempazo ¡! Y no ha roto tal y como me dijo en el km 30. Saludo a Mamen, Pili, Judith y Jose, y me dan la Enhorabuena. Busco a Javi, y nos damos un apretón de manos y un abrazo. Los dos sabemos todos los días de entrenamientos que hemos pasado juntos para jugarte todo en un día.
Nos cambiamos, intercambiamos opiniones y estiramos. Y bebemos líquidos.
Este era mi Maratón 12+1 … ahora a recuperarse y a intentar buscar el 14. Parafraseando a nuestro maratoniano internacional Pepe Ríos, “el maratón es como un melón, hasta que no lo abres nunca sabes como te va a salir ….”
Mi primer Maraton: MAPOMA: Son las 5:45 am, suena el reloj, el gran día ha llegado y no se puede fallar, realmente no te puedes fallar a ti mismo. Una nueva aventura en tu vida se ve a lo lejos de la nacional II, si Madrid esta a lo lejos y tu primera Maratón se acerca de forma rápida y temerosa.
El ambiente es magnífico para disfrutar de un día festivo por las calles de Madrid, pero en esos momentos solo tienes en tu cabeza una cosa y esa cosa es correr y demostrarte que todo tu esfuerzo ha merecido la pena y que el cansancio acumulado por fin se va a transformar en un éxito, en una ilusión más; superar el reto de controlar tu cuerpo y sobretodo tu cabeza durante la larga distancia de los 42,195 km.
Todo el mundo está ansioso por salir y llegan los consejos y los ánimos de última hora, pero tu cabeza sigue ausente de la realidad como metida en un sueño que se escapa de la realidad y del control de la situación; entonces te das cuenta que eres nuevo en esto y que te enfrentas a un gigante que solo podrás derrotar con inteligencia y sufrimiento.
Por fin el bullicio de la marea humana se rompe con un disparo fuerte y seco que anuncia el comienzo de la prueba, si de tu ansiado reto, y es cuando tu cuerpo y tu mente se liberan de esa presión inicial y comienzas a correr y a disfrutar de esa experiencia que todo el mundo te hablaba como maravillosa y gratificante, aunque eres perfectamente consciente de lo duro que puede llegar a ser si no eres frio y calculador y te dejas llevar por la emoción del evento.
Los kilómetros pasaban con relativa facilidad y el ritmo de carrera era adecuado para afrontar la totalidad de la prueba con posibilidades reales de poder llegar a la meta y saborear las mieles del éxito. Las buenas sensaciones me pedían correr más deprisa de lo debido pero en esos momentos la voz de mi conciencia jugaba su papel fundamental de medio tranquilizador, dándome en todo momento seguridad y consejo sobre la forma de afrontar los kilómetros venideros.
La llegada al kilómetro 28 fue clave en el devenir posterior de la prueba, llegando a un punto de inflexión a partir del cuál empezó otra carrera totalmente diferente a la realizada hasta el momento. Esta nueva carrera se caracterizó sobretodo por su dureza y por la soledad de la misma, el cuerpo cansado se separa de la mente y dejas de ser un simple corredor para ser parte de la carretera cuya única finalidad es hacer kilómetros sin importante nada más de lo que sucede a tu alrededor. Las voces suenan como el eco en un valle, los atletas dejados en el camino parecen los derrotados de una batalla, y tu cuerpo fluye por las calles como una comparsa más de cualquier carnaval con la única intención de llegar al final del camino para descansar.
Sin embargo tu sigues corriendo y pasando gente y más gente y sigues escuchando voces y viendo pancartas de kilómetros; entonces te das cuenta de que lo estas consiguiendo, has vencido a tu cabeza y esta se vuelve a reencontrar con tu cuerpo, te queda poco y nunca has dejado de correr, sigues en la prueba y no te has rendido, entonces te sientes grande y eufórico. Las voces vuelven a recobrar sentido, son el aliento que te falta, tu conciencia vuelve a resonar con fuerza recordándote lo que tienes que hacer y entonces vuelves a disfrutar de una ciudad hermosa y grandiosa como Madrid volcada en el reto de 8000 personas dispuestas a superarse y a cumplir sus objetivos.
Después de más de tres horas y media por fin te ves dentro del deseado Retiro y ya con las energías justas das el último apretón motivado por los ánimos de tu novia que t espera en la llegada y por la ilusión que te genera entrar de la mano de un amigo como es Florian. La meta esta a tu alcance por primera vez a lo largo de toda la mañana y no dudas en cruzarla alzando los brazos como si de un campeón se tratase, y la verdad que cada uno a su manera es un triunfador por el éxito cosechado.
La alegria de la llegada supera al cansancio acumulado y es entonces cuando te das cuenta de que lo has conseguido y de que tu tiempo al fin y al cabo no ha estado del todo mal para ser tu primera Maratón. El esfuerzo de tantos meses ha merecido la pena y llegas a la conclusión de que sin esfuerzo en la vida no se consigue nada, aunque siempre te ayuden otros elementos como son tus compañeros del club, tu familia etc…
Después de tres semanas de haber realizado la prueba me planteo que hubiera sido de mi en la carrera si la voz de mi conciencia no me hubiera dado esos consejos y no me hubiera sosegado en los momentos claves. Seguramente no hubiera acabado la carrera o lo hubiera hecho mucho peor, por lo tanto no me queda otra que agradecer a esa voz su sabiduría y su experiencia en la carrera, gracias Salvador. IGNACIO
Juan A. Saiz & Fernando Moreno Todo empieza como sabéis mucho antes de estas 5:00 de la madrugada de hoy domingo 6 de noviembre que no es madrugon porque con el cambio horario todos los días te despertabas sobre esa hora, desayuno riguroso como todos los días anteriores, visita al servicio y tu cuerpo responde, enhorabuena JA, me encamino a 20 metros del apartamento al metro de la calle 23 con 7ª , en el barrio de Chelsea, punto en el que he quedado con mis amigos de aventura, Fernando, Javier y Miguel, los cuales están alojados a 3 calles de aquí en otro apartamento.
Decidimos tomar un “pelas” que con 4 es mas barato que el metro y además queremos ir lo mas descansado posible.
Al bajar del taxi, tomamos conciencia de lo que es este Marathón. Empieza a amanecer, son las 6:15 en la calle 42 con la Avenida de las Americas. Miles de personas en perfectas filas como si fuesen hormigas controladas, caminan hacia los autobuses, aparcados enfrente de la NY Public Library. Todo perfectamente organizado. El trayecto dura aproximadamente una hora. Los corredores aprovechan para beber, comer algo, dormir, charlar, etc. El autobús es un pequeño mundo reunido. Hay ingleses, alemanes, franceses, italianos, noruegos, norteamericanos, ... y por supuesto españoles, 373 según me informan después. Bajamos del autobús y una densa niebla abriga el puente de Verrazano, que une los barrios de Staten Island y Brooklyn y que se situa justo enfrente de la punta de Manhattan que corresponde al distrito financiero. Vemos y oímos a un grupo de rock, nos preguntamos.. a estos les contrataron ayer y les dijeron ir a tocar mañana a Fort Wadsworth .. ¿a que hora? Sobre las 6 de la mañana....Antes de nada hacemos otra parada al WC. Tenemos que correr vacíos del estómago y todos nos sentimos orgullosos de nuestra “obra”, y de hecho así lo comentamos entre risas. Controlamos nuestros puestos y decidimos beber y comer algo sentados: todavía quedan 3 horas para el Marathón. Durante este tiempo vemos al ex-futbolista Luis Enrique, que debuta en Maratón, y con el que después haré los primeros 12 km Se le ve muy concentrado y algo nervioso. Está muy delgado y parece un tío majo (últimamente reniego del R. Madrid) Nos deseamos suerte entre todos y nos sentamos por el asfalto de la enorme explanada de Fuerte Wadsworth. Durante este tiempo hablas, estiras, escuchas el grupo de música que toca en directo, y las instrucciones en todos los idiomas para tu colocación en la salida y los camiones para dejar tu bolsa, bebes y sobre todo meas. Comenzamos a ser consciente de la sensación de calor que vamos a tener durante la carrera fruto de la humedad existente. Nos despedimos ya que Fernando, Javier y Miguel tienen el corral azul, por arriba del puente, Todo muy fácil e increíblemente no sientes una masificación mayor que por ejemplo en Mapoma. Estamos cerca de la línea de salida, no vamos a perder mucho tiempo. Antes del pistoletazo inicial, (esto es America y es cañonazo) una mujer (morningsinger) no confundir con cantamañanas, comienza a entonar el himno de los EEUU, que es el prolegomeno característico, que seria el equivalente al aterrizaje de los paracas en la salida de Mapoma. El "Barras y Estrellas" se deja sentir en todo los participantes con un silencio casi sepulcral
En la linea de salida , estoy con Luis Enrique el futbolero y 2 amigos suyos uno de TV3 que llevan camisetas de la revista Runners, tambien salgo con un español vestido absolutamente de “fucsia” que me dice que va a hacer 3 horas, y que ha visto a los de TeleMadrid porque ha venido un periodista de esta cadena a correr. Salida con meada previa en botella que me presta Luis Enrique, por supuesto la dejo cerrada, en el suelo porque me acuerdo que el gran Julito Yllera, según me conto, hace dos años, por colarse por el exterior recibió involuntariamente un botellazo en su cabeza ¿Julio estaba cerrada?. Cañonazo y salimos sin demasiados agobios...como en Mapoma..por el piso inferior del Verrazano, son las 10:10 de la mañana.
A los 50 metros me topo con una camiseta de....Jaen, le arengo ¡coño uno de Jaen¡ ¡coño uno de Guadalajara¡ al instante una camiseta que pone www.terray algo mas le pregunto que tal porque creo que es español y el tio ni mu, después me entero que todos los italianos (1300) vienen a traves de una agencia de viajes que les provee de camiseta y pantalón que se llama www.terramia , en el avión de vuelta vine con ellos. A mi izquierda adivino Manhattan en la bruma, pero mas cerca del puente están unos barcos “mariquitas” que lanzan chorros de agua en forma de palmera con los colores del arco iris. Los black-hawk que anunciaba la organización que iban a realizar una pasada antes de la salida no han volado, supongo que por la niebla. Me llama la atención en la milla 3 que nos cruzamos en un puente y por arriba con los “naranjas” que habían salido tambien por arriba del puente, las 3 diferentes salidas y las chicas que salen aparte hacemos al principio diferente recorrido hasta que los “tios” convergemos en la milla 3 y con las chicas en la milla 8.
Todavía no hay gente animando porque vamos por la salida de autopista del puente Verrazano milla 3 y el silencio ahora es absoluto, no me gusta ir así y grito ¡aquí no habla ni Dios¡ y al momento se me acercan un mejicano con camiseta del Club “Los Compadres” y un argentino que me da palique diciéndome que es su 11 marathon en NY, le digo que el 11 en NY es chungo, que el mio es tambien el 11 pero en total. Nos hermanamos por esta gilipoyez, y me cuenta todos los resultados de la liga española de futbol del sabado, así me entero en plena Avenida 4ª de Brooklyn que el Villarreal gano al Valencia 1-0, tambien me pregunta por el incendio de Guadalajara, le comento que un desastre ecológico con 11 muertos, y le digo: lo ves, chungo el 11. Me avisa no obstante que no me anime en la milla 7 que es una avenida en bajada, con arboleda y mucha animación, mi mente sigue en plena actividad numérica y calcula milla 7x1,6 = el kilómetro 11, chungo “again”. Pero mira, con estas sandeces estabas ya metido en pleno Brooklyn, ya con multitud de gente. En la milla 5 veo que vamos a 7 minutos justos la milla, era facil 7x5 35 minutos, pero decido no cansar ya mas a mi melón con complejísimos asuntos numéricos que hubieran agotado al mismísimo John Nash (Russel Crowe - “Una mente maravillosa”) les pregunto a 3 o 4 que “pasaban por allí” y con uno de ellos me entiendo y me dice que eso es 3:02 en la meta, en esto el argentino me dice que me deja que le voy a fundir porque él es de 3:30, alucino por el y por mi, nos despedimos con un apretón de manos. Vamos a 4:15 el km y no me doy ni cuenta. Como me siento bien sigo ese ritmo.
Me coge el grupo de Luis Enrique “a traición” (sin decir ni mu) aunque uno se apiada y me dice ¡ey¡..? enebro y me habla de hacer como 3:10 y le digo que vamos mas rápidos, aunque ya conscientes de ello. Veo la primera bandera española, muy tarde en la milla 7 creo, me animan mucho ya que aunque voy con españoles solo se me reconoce a mi, por las esclarecedoras banderitas que porto. En la milla 8 me dejan o me dejo de los catalanes, van más rapido. Los avituallamientos son de Gatorade cada 2 millas y agua cada milla, que tambien están indicadas con reloj y los km están indicados cada 5, tambien con reloj. En la milla 8 nos juntamos todos los colorines de dorsales incluidas las chicas que antes iban por la parte izquierda de la avenida. Trato de “agarrarme a uno de Ferrol que me dice algo al reconocerme por la banderola pero me pasa, ..quiere hacer alrededor de 3 horas. Mi siguiente recuerdo es cuando giramos a la derecha y entramos en el barrio judío, creo que se llama Wlliamsburg, se me cruzan 3 tíos casi seguidos con levita negra, sombrero y trenzas, el ultimo portaba, que no llevaba, un violonchelo mas grande que el tío mismo, aquí se notaba su presencia pero no animaban mucho al menos los de levita que estaban por todos lados; comparándolos “a posteriori” casi me mosquearon mas los de este barrio que los del Bronx. ¿Julio, John Pierpont Morgan era de estos no?
Veo la segunda bandera española en la milla 10 u 11, no me ven y les animo yo a ellos, el estruendo posterior con mi brazo atrás de agradecimiento me hace volar 20 metros.
Afronto el puente Pulanski, que es la media en 1:31:30 multiplico 13,2 millas por 7´ y me salen 92 minutos, menos de 7´ la milla, empiezo a soñar, mi record (3:07 Donostia hace muchos años) puede caer y en NY.. no me lo puedo creer, y de hecho me “acogoto-jono” y bajo inmediatamente el ritmo, aprovechando tambien que hay algún tobogán, una curva cerrada y unas cámaras de TV. Estoy ya subiendo el bonito e interminable puente de Queensboro por el que entras en Manhattan, mirada al asfalto, aquí no hay ni Dios y milla 16 que es el AlpeDuez de la carrera, empiezo a bajar y oigo a lo lejos un rugido, es uno de los puntos mas emocionantes de la carrera, la curva de 270º para tomar la First Avenue, la gente sabe que has tenido un momento de soledad y grita mas que nunca, y hay un montón de españoles, las endorfinas se me escapan por las puntas de escarpia de mi pelo gris, hago una jilipoyez, hago el avión en la curva, los españoles responden a la jilipoyez gritando mas. La 1ª avenida no defrauda, vallas en el recorrido y polis cada 10 metros impiden que dejemos como un fósil a cualquier viejecita desaprensiva que quisiera cruzar los 5 o 6 carriles de esta calle. Las endorfinas no bajan porque me acerco al punto de encuentro con mi gente, calle 86 del lado derecho, les veo a lo lejos, bajo el ritmo me paro y beso a todas las chicas, Mamen, Delia y Luz mi mujer, curioso pero recuerdo el orden, a Jesús no porque estaba inmortalizando el acto mas atrás, sino tambien. Les digo: voy bien, me dicen que Fernando y Javier no van lejos, justo en ese momento en que les digo que voy bien recapacito y pienso: vas bien de tiempo pero no vas bien de piernas, y es así, empiezan a pasar las calles, sabía que cada 20 calles en Manhattan recorres 1 milla, y voy de repente tan mal que no levanto la vista por no ver lo lento que pasan las calles, pero no son las calles las que pasan, tengo que ser yo el que las pase a ellas, pensamientos negativos.... en un momento dado veo que voy por la 102st el barrio de Harlem, antes inexpugnable y ahora convertido en barrio casi de moda, pero habría calculado que tendría que estar en la 120, tenia que llegar hasta la 138 ya en el Bronx, se me hace (en dos palabras) in-terminable. Ya no quiero controlar el tiempo por las millas, entre otras cosas porque no quiero hacer ni el esfuerzo mental, porque no quiero venirme abajo del todo, me empiezan a pasar muchos corredores y corredoras, ni me pregunto porqué voy ahora tan mal, nunca me había pesado tanto una pierna, es como si no quisiera andar, menos correr, pero tampoco ando cojo. Tengo que pensar en positivo, me adelanta una japonesa que me asombra por lo rápido que va. Estoy en pleno Bronx y paradojas de la vida: un blanco de 150 kilos “rapeando” en plena calle, pienso en la cantidad de músicos dispersos por el recorrido, habia 100 bandas en total según la organización, aunque me quedo con el soniquete del “born to run” de Bruce Springsteen y un coro de godspell que habia en Brooklyn.
Pienso que en la milla 24 me están esperando de nuevo mi gente, por fin la 138st un puente con alfombra naranja, (5 días mas tarde descubro que han hecho unas fotos nuestras muy logradas en este punto) pero se clavan los cuadraditos metálicos de debajo de la alfombra, en 500 metros, la carrera da la vuelta en 180º, es un punto en el que si hubiera habido viento, cosa usual y peligrosa de esta carrera, hubiéramos notado perfectamente su cambio a favor o en contra pero hoy hace una temperatura de 22º C. o mas, sin nada de viento, enfilamos de nuevo Harlem y rodeamos un parque que nos parece Central Park, pero no lo es, en el avituallamiento me paro a beber, es la primera vez que paro y bebo 3 vasos, había bebido en todos los anteriores. Sin darme cuenta enfilo la Fifth Avenue pero a pesar del glamour de su nombre es cuesta arriba en este tramo y además no se ve el fin, es la milla 22 pero os lo juro, es mas larga que la subida de Acacias del antiguo Mapoma, ahora sufro y no me doy cuenta que Central Park esta justo en mi lado derecho. Hay ya mucho español y casi no puedo ni levantar el dedo en agradecimiento a sus palabras de animo. Por fin veo la silueta del Museo Guggenheim, que había visitado el día anterior (inconfundible) y que sabia, estaba en la entrada de Central Park, me animo porque la cuesta ha terminado y me siento mejor,... de cabeza solamente, porque voy lento, por supuesto no puedo apreciar los maravillosos colores otoñales con fondo de rascacielos que muestra este precioso parque, reino de corredores y de patinadores, solo quiero ver la milla 24 en la que esta mi gente, por fin están ahí, esta vez les mando un beso pero no me paro, bajadita, curva, subidita entre ya, cantidad de españoles, ... estaban todos en el mismo sitio...somos asín.. otra vez las endorfinas que parece que me producen el efecto contrario al subidon. Por fin la curva a derechas en que sales momentáneamente de Central Park, enfrente del mítico hotel Plaza, después me enteré que Gorka Barrondo del Club estaba allí, no sabia que íbamos pero había visto a Fernando segundos antes, como digo se desgañito llamándome pero yo no lo vi...lo siento Gorka... estamos en Central Park South, 400 metros de cuestecita a 800 metros de la meta, de repente oigo la voz de Fernando a mi izquierda y acto seguido veo a Javier parado, me doy cuenta que Fernando ha hecho la machada generosa y solidaria de esperar a Javier, su amigo, pero bajar hasta mis tiempos era demasiado, me tendrían que haber sacado 15 minutos mínimo en este punto, me agrupo a ellos, Javier parado... los tres parados, Javier arranca y tomamos un ritmo que parece que Javier aguanta, le digo que aunque este mal ..que bonito que vamos a entrar juntos, Fernando se adelanta y arenga a la gente (íbamos pegados a la valla de la izquierda por no molestar con nuestro paso lento) Javier se para otra vez, Fernando tambien y yo tambien a 10 metros, me acuerdo de Luis Moya, el copiloto de Carlos Sainz.....Carlos por Dios... arráncalo.... Carlos.....arráncalo por Dios.... Javier arranca pero mal, yo tambien, no me ha sentado nada bien parar y me veo en la pantalla grande de tv que hay en la ultima curva de Columbus Circle, empiezo a ver los carteles de 300 metros y de 200 noseque de millas. Hasta los últimos 100 metros no ves la meta que está cuesta arriba pero en ese momento no me di ni cuenta, fue al otro día cuando regresé al “lugar del crimen” de nuevo, cuando me percaté de la cuesta. Llego, 3:18:18, descarto subir los brazos por el esfuerzo que representa . Después la manta térmica (no era de muerto) la medalla y un paquetillo con algo que llevarse a la boca. No hay sandia, ni cervecitas .. solo agua, me encuentro con el argentino de la milla 3 contentísimo, había hecho un minuto mas que yo, a Luis Hita de Marathinez y no vi a Fernando ni a Javier lo cual me preocupó... se había quedado Javier como Carlos Sainz? No podía ser. No me encontraba bien, me cogió un tío y me llevo a hacerme una foto para una revista, creí entender que de salud, ¡qué ironía¡ y no me hizo ni gracia, me tuvo que hacer 5 o 6 fotos porque salían todas mal.... como iban a salir.. después peregrinación de por lo menos 1 kilómetro a buscar mi camión 49 de UPS con mi ropa. Me puse guapo con mi medalla y mi cortavientos del Club Maratón Guadalajara y a partir de aquí salimos a la muchedumbre que esperaba a sus corredores, a la altura del edificio Dakota domicilio actual de Yoko Ono y donde mataron a John Lennon hace 25 años. Mi gente me esperaba en la 5ª avenida delante de Tyfanis (Desayuno con Diamantes con Audrey Herpurn) otro kilómetro pero en este iba recibiendo un baño de multitudes, no exagero, todo el mundo te decía “Congratuleision” y “gudyo”, con una sonrisa. Mientras tanto veía ya las riadas de corredores que subían hacia la meta.
Quedé el 1.600 de 37.500, de ellos 12.000 chicas recalco una vez más. Al dia siguiente compre el New York Times y vi nuestros nombres en la lista pero en la primera pagina de un total de 20. La foto delante de Tyfanys en pantaloncillo corto que me hizo mi chica tampoco esta nada mal, no entramos porque me dijeron que no vendían zapatillas...
En dos palabras In-olvidable, entre otras cosas porque los neoyorquinos hacen de la maratón uno de sus actos sociales populares. Los bomberos y los marathonianos son el grupo social que mas admiran y veneran.
Dos días después, llegue a España y pude ver en la pagina web del evento 15 fotos mías bastante buenas, me refiero a la calidad de la foto, no a mi aspecto, por supuesto se las hacen a todos los corredores, aunque creo que a los que no íbamos en el mogollón de las 4horas 30 nos hacían mas.
Gracias Fernando, has dado una lección de solidaridad y humildad en toda regla, Enhorabuena Javier por terminar, y Enhorabuena Miguel porque terminar esta carrera en menos de 3 horas es magnifico, tus fotos además demuestran que realmente la disfrutaste.
El recorrido de este año diferente al de los dos años anteriores y parecido al del año 2005, aunque como decimos, parecido, no igual. La salida al menos parece que se consolida, y no nos parece mal, ya que La Castellana es ancha y su desnivel hacia arriba no es duro ya que se prolonga durante los 5 primeros kilómetros. El colorido de la Brigada paracaidista de Alcalá de Henares que se posaba sobre la salida una media hora antes del comienzo, daba paso a la sorpresa de una escuadrilla de aviones del Ejercito que hacia dos pasadas muy bajas, la última dibujando a lo largo de la Castellana el humo con los colores de la bandera.
A las 9 en punto la salida que la da el Alcalde de Madrid.
Un poco antes, nosotros, unos clásicos quedamos todos en la puerta de Correos, en Cibeles, tanto los que habían ido en autobús desde Guadalajara, como los que estaban ya en Madrid, concentrados. En total 27 atletas, que merecen este titulo, no sabemos si Mapoma dará datos de Clubs, no lo suele hacer, pero por lo que nos dijeron muchos espectadores, esta es de las participaciones más numerosas. La organización que tiene sus pros y contras, daba una inscripción, como el año anterior de 13.000 corredores, pero terminamos 7776 según su estadística, y por el km 10 según los tiempos de paso publicados no pasaron más de 8500. Es obvio que el dato que miente es el de inscritos, que nos atrevemos a decir que es inflado, por cuestiones de renombre y también para convencer a los “sponsors” por un tema de dinero.
Hacemos a última hora los grupitos, aunque salimos casi todos por la derecha, al grupo de 3:15 en meta o 4:45 minutos el km se apuntan unos cuantos: los Centenera, Juan Diego, Valentín, Oscar, el reaparecido Roberto, pupilo de Florián, y algún otro. Ya en el primer kilómetro notamos la ansiedad de no perder tiempo por parte de Juan Diego, nos lanzamos por la acera de la Castellana hasta el puente de Rubén Darío. La carrera no clarea por la famosa plaza, conocidísima por todos los alcarreños, del caballo, Plaza de Emilio Castelar, empieza a picar ya mas cuando pasamos por el estadio Bernabeu, no clarea, y mas bien al revés, en Plaza Castilla se estrecha la carrera, avituallamiento y seguimos para ver a nuestra derecha el “Skyline” de Madrid, a esas alturas, vamos en el grupo 7, los Centenera, Juan Diego y Oskar, adelantados 5 metros y Valentin, un tal Andrés, que vino con nosotros el año pasado y se apuntó por casualidad también con nosotros en esta ocasión ya que me vio en el metro y me reconoció. A la altura de las nuevas torres que se ven perfectamente desde nuestro Pico del Lobo o Peña Güeva, torcemos a la derecha y otra vez a la derecha, por la calle Mauricio Legendre, calle estrecha. Vamos a una media de 4:50 pero en los 5 primeros kilómetros, muy bien porque quiere decir que hemos ido rápido en la salida, que tomamos con 1 minuto y pico de retraso respecto al pum. Ahora ya vamos hacia abajo y llaneando, y cuando tomamos la calle Príncipe de Vergara hay una bajada fuerte, que después llanea hasta la Plaza de Cataluña, no hay mucha gente a esa hora de la mañana, pero si en la Plaza de los delfines km, 8, y en Raimundo Fdez Villaverde, ElCorteInglesdeCastellana, vemos ya animación del Club, Luz esta ahí, en el puente, vamos para Cuatro Caminos, hacemos el recorrido último de la Media de Madrid, alrededor del estadio Vallehermoso, a estas alturas Juan Diego y Oscar ya se han largado para delante y vamos, los Centenera, Valentin, Andrés y yo. Calle Guzmán el Bueno, en bajada total, creo que vamos a 4:30 con lo que ganamos tiempo, Alberto Aguilera y vemos a Isidoro, le animamos a que se una al grupo pero no puede, íbamos todos muy bien en ese momento, los momentos emocionantes de la carrera se acercan en Fuencarral, calle estrecha y en bajada, desemboca en la Gran Vía que pasamos por primera vez en una maraton y en una carrera, poco tiempo, Callao a la derecha y calle Preciados que nos conduce a Sol, es el punto culminante, al menos de animación, tremendo el subidon, nos ponemos detrás de una camara móvil de TeleMadrid pero no por chupar camara, sino porque no podíamos pasarlos, nos echaban un humo del copon. Calle Mayor, cuando se ensancha ya pasamos a la furgo que nos asfixiaba, seguimos bien y seguimos bajando, calle Bailen, Palacio Real, son unos km que vamos inmersos en la animación y en lo bonito del paisaje de Madrid, seguimos por terrenos bonitos y verdes, la media la pasamos en 1:37, justo lo previsto en el paseo de Pintor Rosales, donde torcemos a la derecha hacia abajo, por el parque del Oeste que nos oxigena, vamos los 5 en grupo y bien, llegamos ya a la altura del rió Manzanares y en un momento nos adentraremos en la Casa de Campo por terreno llano, es ya el km 25 lo habíamos entrenado dos semanas antes, Fernando, Olmo y yo, este terreno siempre nos ha parecido difícil por estar en el 25 ya y por la falta de animación, pero no, la gente anima y bien, vemos un tío con una camiseta que lleva puesto el nombre de 5 maratones: los que ha hecho durante el año, en el 28 los Centenera flaquean, bueno solo uno creo, que es mi colega Juan Antonio, ya casi al salir, cerca del Lago vemos a gente animando del Club: Maribel, y mas gente. Salimos al Pº de Extremadura, cuesta abajo, y vamos a retomar el antiguo recorrido de Mapoma, Paseo de la Ermita, justo antes veo a toda mi gente, los Centenera ya se han quedado, y empieza a quedarse Valentin, pero seguíamos a buen ritmo, creo que a 4:50, y después con los cálculos que hago cada km. descubro que en este km 34 íbamos para hacer en meta justo 3:15. Aquí Valentin se queda definitivamente, pero no nos deja de ver a Andrés y a mí. Subimos el paseo Imperial a 5 minutos el km. Hago un recuerdo amargo aquí, porque a las dos semanas de este Mapoma nos enteremos por los diversos blogs que Najat Tijani, atleta afincada en El Casar de Talamanca y de origen marroquí, murió en este punto, la conocíamos por haber corrido el año pasado en Jadraque, y porque era una gran corredora. …..Seguimos por la terrenos que pican ligeramente, aunque pican más en la calle Bustamante, km 38 ya íbamos a 5 minutos el km, enfilamos hacia Atocha, aquí voy mal pero me quedan 4 km, pero en subida, le digo a Andrés que siga que el va mejor, no quiere, en el km 39 nos encontramos con Roberto García Viejo que no la ha corrido por lesión, pero esta ahí y decide acompañarnos porque está de corto y con dorsal, me ayuda muchísimo, me da agua de los avituallamientos, me ayuda a subir Menéndez Pelayo, km 40 y cuesta con mala leche, bordeamos ya el Retiro, y llevo a Roberto al lado sin dejar de animarme, yo quiero divisar a mi hija que esta por alli, por fin la veo y Roberto que encima lleva una camara, nos hace una foto a los dos corriendo 10 metros juntos. Gracias Roberto, seguimos ya por Menéndez Pelayo, veo también a mi gente que están por allí, casi no puedo saludarlos porque voy reventado de la cuesta anterior, por fin entro en el Paseo de coches del Retiro, veo por delante a Isabel nuestra maratoniana del Club, la alcanzo porque como es llano y cuesta abajo y la meta ya esta ahí, se sorprende al verme, le digo que vamos, pero lleva un ritmo muy lento, Roberto sigue ahí animándome y entro relativamente digno 3:18:14, incluso con buena zancada. Abrazo para Roberto, a Andrés que ha entrado 5 segundos antes a Isabel que entra detrás y también a Valentin 3:20.
Ahora ya solo pienso en la sandia, si si sandia buenísima que dan en los puestos de avituallamiento, ya empiezo a ver gente del club, hemos venido 27 a correr, y vamos a terminar todos, veo también a Francisco Díaz Palomar, con mala cara, ha hecho 3:22 no le he visto al pasarle, a los diez minutos salgo del recinto de meta con Armando que ha ayudado en los últimos km a su hermano Gerardo, nuestro piernas, y también a Rosado que han entrado prácticamente juntos, en 2:40 y que nos van a dar el 2 puesto de la clasificación por equipos. Como digo salimos y viene también Francisco que de repente se nos derrumba, le llevamos entre Armando y yo al hospital de campaña que había allí, le recuperan nos dicen que tranquilos que no es nada pero se queda allí tumbado en la camilla.
Una vez vistos los tiempos de todos, parece que hemos hecho una de las mejores carreras en grupo, los 27 hemos terminado y con buenos tiempos.
SAHARA MARATON: Es una carrera en la que se pretende, a través del deporte, sensibilizar a la sociedad occidental sobre la injusta situación de doscientos mil refugiados SAHARAUIS que viven en los campamentos de Argelia. A su vez la participación de cada uno de los corredores sirve de ayuda directa a estos refugiados que acogen en sus casas a los corredores y acompañantes durante los siete dias que dura este viaje. Las carreras se celebran el dia 23 de febrero 2009 (lunes). El viaje cuesta alrededor de 850 euros y aqui va todo incluido, viaje, inscripción, alojamiento, manutención y la donación de aproximadamente la mitad de ese dinero a los campamentos de refugiados. Se puede uno inscribir a la carrera de Maraton, Media Maraton, 10 y 5 km. En los próximos dias pondremos un reportaje de lo que es el viaje organizado y de la posibilidad de formar un grupo de corredores que se animen a realizarlo. Chechu, que está haciendo un viaje de ayuda humanitaria a Burkina-Faso que relatamos en esta pagina, nos ha mandado este escrito sobre esta carrera: Queridos corredores, corredoras, caminantes de montaña y personas que se arrastran por el monte. Ocejoneros todos: Alguno de vosotros se ha dirigido a mí para informarse sobre el Maratón de el Sáhara, así que, a pesar de que yo no pertenezco a su organización os voy a contar algunas cosillas:Lo primero que debéis saber es que este viaje os cambiará. Exceptuando aquellos que tengan las entendederas de hormigón, regresaréis siendo mejores que cuando partistéis.Seréis capaces de apreciar en su justa medida las comodidades de las que disfrutamos en nuestra campana de cristal.Os sentiréis felices de comer, dormir, hablar, recibir y dar cariño, vivir...siempre en el suelo.No veréis la tele ni oiréis la radio ni comeréis de manera sofisticada, sin embargo viviréis una semana plena.Os emocionaréis al entregar en el hospital, en la escuela o en los centros correspondientes los grandes o pequeños regalos que habrán viajado con vosotros.Oiréis muchas veces que los diferentes gobiernos españoles les han olvidado, pero que los españoles (vosotros), jamás.Escucharéis que quien ayuda a los saharauis (vosotros), siempre serán ayudados por éstos.En el corricolari de diciembre podéis leer un artículo del maestro de vida Miguel Caselles con fotos de Victoria Sánchez, en el que podéis informaros perfectamente.La página de la organización es: www.saharamarathon.org Fernando Barbero os desea a todos, salud.PD. Se me olvidaba. El maratón, el medio, y las carreras de diez y cinco kilómetros son una perfecta excusa para realizar un recorrido maravilloso por el desierto. ¿¡Qué más podemos desear!?